viernes, 20 de noviembre de 2015

AHORA ES CUANDO DEBE REESTRUCTURAR SU COMPAÑÍA.

          A lo largo de estos últimos años, en mi tarea como interim manager, no os imagináis la de veces que he oído de mis clientes cosas como: “No puedo despedirlos porque no tengo ni dinero para ello”; “Sé que la gente que tengo no se adapta a los nuevos tiempos, pero ¿y que hago con ellos?”; “Como voy a vender fuera si aquí no habla nadie inglés y no lo hemos hecho nunca”. Y un largo etc. De comentarios que seguramente muchos de vosotros habréis realizado o al menos pensado.

          Es cierto, que en estos años convulsos, donde las tensiones de tesorería han obligado a directores generales y  propietarios a echar hacia delante con lo que tenían, buscando nuevos mercados, modelos de gestión más eficiente, optimización de procesos productivos, a innovar en sus procesos comerciales y de venta  midiendo de forma milimétrica el riesgo, todo ello en la gran mayoría de las ocasiones con su esfuerzo, ingenio, empuje e imaginación como único aliado.

          Es cierto que en este angosto camino, fueron muchas las pymes que se quedaron, pero también es cierto, que aquellas que aguantaron (no sin inmensos esfuerzo) empiezan a ver la luz al final del túnel.

          Por eso es este el momento, de acometer aquellos cambios en nuestra organización que nos permitan estar en la mejor forma posible en este nuevo mercado, cada más cambiante y exigente.

          Así que este es el momento en que lo conveniente es acometer las reestructuraciones necesarias para que no nos vuelva a “pillar el toro”. De nuestra capacidad para adaptarnos dependerá el éxito o fracaso en la carrera por seguir creciendo y creando valor en nuestras empresas.

          Pero queremos en primer lugar aclarar que entendemos nosotros por proceso de reestructuración. Habitualmente, siempre que a uno de nuestros clientes le planteamos que necesita abordar uno de estos procesos, piensa por lo generalmente en dos cosas:

1.- Reestructuración de personal con la finalidad de reducir sus cargas de estructuras o el impacto de la mano de obra directa en los procesos productivos.

2.- Reestructuración financiera, reunificando créditos, ampliando plazo, buscando nuevas formas de financiación, etc.

          Pero realmente, esto no es un proceso de reestructuración tal y como nosotros lo entendemos. 

          Para nosotros un proceso de reestructuración es el hecho de afrontar las medidas necesarias en los ámbitos comerciales, de gestión, financieros, administrativos, de operaciones y productivos necesarios para poder afrontar los retos que nos presentan la nueva economía surgida tras la crisis. 

          Dicha reestructuración, nos permitirá por tanto el ser capaces de generar más facturación, mejores márgenes, mejorar nuestros procesos, disponer de mayor liquidez, afrontar nuevos mercados o clientes, implementar nuevos sistemas de comercialización, etc. En definitiva, dar valor a nuestra compañía y seguir creciendo en un entorno que ha cambiado radicalmente en los últimos años.

¿Cuáles son las causas que deben de llevarnos a plantear una reestructuración?

                En una primera aproximación, distinguiríamos entre causas internas y externas.

CAUSAS INTERNAS, entendiendo por estas aquellas que dependen única y exclusivamente de nuestra capacidad de gestión. Entre ellas, las más comunes suelen ser:

                1.- Dificultad del equipo directivo y gestor de adaptarse a los cambios. En un entorno tan cambiante, el disponer de modelos predictivos en las distintas áreas funcionales de la organización y alineados con la estrategia empresarial, nos permitirá el poder preveer que nos va a pasar en los próximos meses antes de que ocurra, y de esta forma, poder tomar decisiones orientadas a minimizar el efecto o directamente subsanarlos.
      
    2.- Estructuras demasiado rígidas y de escasa flexibilidad frente a los cambios. En muchas de nuestras organizaciones, mientras que nuestros mercados, clientes, requerimientos financieros cambian, nuestros procesos siguen siendo los mismos. Por tanto hay que adaptar los procesos a dichos cambios, dotándolos de flexibilidad sin perder eficiencia y seguridad. Y lo mismo sucede con nuestros equipos de trabajo, necesitamos que su predisposición sea al cambio, que vean en él una oportunidad de crecimiento profesional y no una amenaza.

   3.- Habitualmente, nuestras organizaciones tienen escasa tolerancia a los cambios. Ven en ellos un riesgo, y no una oportunidad. Es aquí donde los procesos de comunicación interna, la formación y la creación de equipos multidisciplinares toman una importancia capital.

               4.- Transformar en causas externas, causas que realmente son internas. En nuestra experiencia, es muy habitual que un director general nos diga que no se vende lo necesario porque el mercado está muy mal, o que sus tensiones de tesorería son como consecuencia de que los bancos no dan dinero o lo dan con cuenta gotas. Realmente, lo que estamos es culpabilizando a un tercero, de cosas que muy probablemente podríamos solventar nosotros mismos, pero acometiendo un cambio en los modelos de gestión y en el control de los mismos.

               5.- Estamos seguros de que la situación económica mejorara, y por tanto lo que hay es que esperar a que pase el chaparrón. Bajo nuestro punto de vista, esto no es un chaparrón, ni una tormenta, ni una inundación. Esto es simplemente un nuevo escenario competitivo, donde nunca nada volverá a ser como antes. Pero eso no significa que tenga que ser peor, simplemente, diferente. Y si en ese nuevo escenario, somos capaces de diferenciarnos, seguro que triunfaremos.

               6.- Los mercados son imprevisibles y por tanto es imposible dar una respuesta al mercado. Esto es probablemente el caballo de Troya en los procesos de reestructuración. ¿Qué mercados son imprevisibles?, ¿Los de siempre? Creemos que nuestros mercados ya no son ni los de siempre y que no es problema de que no sean previsibles, sino que nuestros sistemas de control, seguimiento y evolución de los mismos, no incluyen las adecuadas variables para preveer los cambios. Los modelos de gestión predictivo, el seguimiento de los evolutivos provisionales y las previsiones con variables dependientes se hacen imprescindibles para tener éxito en esta nueva economía.


CAUSAS EXTERNAS, son aquellas causas que escapan del control directo de la compañía pero a las que necesariamente debemos hacer frente si seguimos queriendo mantener un posicionamiento de mercado acorde a nuestras necesidades Para nosotros serías las siguientes:
               1.- Económicas. En los periodos de crecimiento económico son muchos menos perceptibles las deficiencias en la gestión de las distintas áreas de nuestra empresa. Aquel dicho del que “el carro, con grasa, anda”. En aquellos momentos, no éramos conscientes del dinero que estábamos dejando de ganar, y esto sale a la luz en periodos de crisis. Por tanto, debemos de maximizar nuestras acciones a cualquier nivel para mejorar los resultados.

               2.- Sociológicas. La crisis no solamente ha afectado a las empresas, sino que también ha afectado a los consumidores. Esto ha hecho que varíen los hábitos de consumo, los determinantes de compra o las expectativas depositadas en un producto o servicio.  Debemos de mejorar nuestros sistemas de información de mercado y gestionar la experiencia de nuestros clientes, para poder adaptar así nuestros modelos comerciales, productivos, operativos, etc.

               3.- Legales. Cambios en la normativa legal en materia fiscal, en política medioambiental, etcétera, también nos están afectando de forma muy considerable.

               4.- Tecnológicas. Los avances en la tecnología pueden dejar obsoletos nuestros productos, nuestros sistemas de comercialización y obligarnos a ser capaces de gestionar de forma mucho más rápida y eficiente.


La importancia de disponer de alguien que nos ayude a reestructurar nuestra organización.

          Con la aparición de la crisis, hemos empezado a oír hablar de la figura de los interim managers. 

          Un interim manager, es un directivo con una amplia experiencia en procesos de gestión del cambio o reestructuraciones. Se incorpora a nuestra organización con la finalidad de hacer un análisis y unos diagnósticos de la compañía, de definir como debería de ser esa reestructuración. 

          Pero no solamente eso, una vez aceptado por el consejo, la propiedad o el equipo directivo la necesidad de acometer esta reestructuración, el o los interim managers se incorporan a la organización para liderar los cambios necesarios para dicha reestructuración. De esta forma, la empresa tiene varias ventajas frente a un proceso con recursos internos. Entendemos que son los siguientes:

                 1.- Al tratarse de profesionales con un alto grado de especialización y experiencia, el tiempo necesario es menor, y sobre todo, aseguramos los resultados. Quiero poneros un ejemplo. ¿Cuantos de vosotros habéis tenido que acometer un ERE.? Pues algunos de vosotros nunca, y otros no más de un par de veces. Nuestros profesionales, han acometido muchísimos procesos de este estilo en distintas compañías, siendo capaces de preveer donde pueden surgir los problemas, como hay que controlar los procesos de comunicación interna y externa, como negociar con todos las partes intervinientes en el proceso, etc.

                2.- Mientras que acometemos los procesos de reestructuración, nuestra organización tiene que seguir funcionando. Esto libera a nuestro equipo directivo de acciones que les restaría tiempo y dedicación para realizar sus funciones. Ya que son los interim managers quienes lideran ese proceso.

                3.- Disponer de un primer espada solo en el momento en el que lo necesitamos.
 
Probablemente nuestra compañía no necesite unos perfiles tan elevados y con un alto coste siempre, pero sí que son vitales en un proceso de reestructuración. Una vez finalizado el proceso de reestructuración, el interim manager deja paso de nuevo al equipo directivo de la compañía. Pensemos en el desgaste personal que un proceso de estos puede suponer, y las reticencias futuras que podría dejar en nuestro equipo directivo.

               4.- Transferir el conocimiento. Mientras que nuestros interim managers están en el proyecto, van formando a nuestro equipo directivo en nuevas técnicas de gestión procedentes de su experiencia en multinacionales y múltiples empresas en las que prestan sus servicios. Sin clases magistrales, en el trabajo del día a día, y comprobando nuestros directivos cómo funcionan y son aceptadas por nuestra organización.


Si Ud. de los que cree que este es el momento de reestructurar su compañía, tal y como nosotros lo conocemos, no dude en contactar con nosotros para un diagnóstico. Disponemos de profesionales con experiencias en las distintas áreas funcionales y de gestión de la compañía en todo el territorio nacional.

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